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domingo, 19 de julio de 2009

Análisis eclesial de la rotura de la muñeca del Papa II



Afortunadamente no pasó nada, todo quedó en un susto, en un grito en alemán a su secretario. Pero el Vaticano por ahorrarse el módico precio de una alfombrilla antideslizante, hubiera tenido que pagar el pasaje de 150 cardenales y 150 secretarios, más su alojamiento, comidas, electricidad, agua, gas, refrescos, cuartillas de papel, moqueta para la Sixtina y un largo etc hasta llegar a la paja de la estufa donde se queman las papeletas.

Desde luego es mucho más estético morir con las botas puestas o en un cadalso parisino o ante un pelotón masónico-mexicano, que no que a uno lo encuentren en la ducha apretando todavía la pastilla de jabón en la mano.

En las películas, cuando esto sucede el director se deleita en mostrar como el sujeto se agarra con todas sus fuerzas a la cortinilla, y una a una todas las anillas se van rompiendo. Incluso el click de cada anilla al romperse suena un poco más alto y más dramático que en condiciones normales. Después la cortina cae sobre el cadáver de un modo muy adecuado, mientras la cámara se aleja hacia lo alto mostrándonos una perspectiva más lamentable del suceso, más aérea, como si el techo de un aseo normal no se limitara a los tres metros veinte centímetros. La música en estos momentos siempre es de violines.

Su muerte entre el agua y el jabón, hubiera sido recreada en no menos de ocho versiones cinematográficas. Espuma, silencio, inmovilidad, si sigue cayendo el agua de lo alto siempre es más dramático. Dan Brown hubiera escrito no menos de diez novelas sobre el episodio. Detrás del resbalón hubiera puesto a los templarios, a los illuminati, a los del neo-KGB y hasta a los zapateristas del ala político-militar.

TRADUCCION

Analysis eclesial of the break of the doll of the Pope II


Fortunately nothing happened, it was all just a scare, in a scream in German to his secretary. But the Vatican for there was saving itself the reasonable price of an anti-skid rug, had had to pay the passage of 150 cardinals and 150 secretaries, more his accommodation, meals, electricity, water, gas, refreshments, sheets of paper of role, carpeting for the Sixtina and a length etc up to coming to the straw of the heater where the ballot paper is burned.

Certainly it is much more esthetic to die with the put boots or in a Parisian platform or before a Masonic - Mexican squad, that not that find one in the shower pressing still the soap pill in the hand.

In the movies, when this happens the director takes delight in appearing how the subject fights with all his forces on the lace curtain, and one to one all the rings are breaking. Even, on having broken, the click of every ring sounds a little higher and more dramatic than in normal conditions. Later the curtain falls down on the corpse of a very suitable way, while the camera moves away towards the high thing showing us a more deplorable perspective of the event, more air, as if the roof of a normal cleaning was not limiting to three meters twenty centimeters. The music in these moments is always of violins.

His death between the water and the soap, had been recreated in not less than eight cinematographic versions. Froth, silence, immobility, if it keeps on falling down the water of the high thing is always more dramatic. Dan Brown had written not less than ten novels on the episode. Behind the slip it had put the templarios, the illuminati, to those of the neo-KGB and even to the zapateristas of the wing politician - military man.

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