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jueves, 18 de junio de 2009

A veces me paso de inocente


Texto original por el padre Fortea
Cuando ayer vi la foto del padre Turpin en la campaña de propaganda de un equipo de futbol, me pareció muy mal. El poster era lamentable para cualquiera que se tome en serio que no debemos broma con las cosas sagradas. No tomarás el nombre de Dios en vano.

Pero al día siguiente, el franciscano declaró que él únicamente permitió que le hicieran una foto, y que las dos tristes frases las pusieron los publicistas.

Creo que este caso nos enseña a todos una gran lección: incluso en los casos en que las cosas nos parezcan evidentes, no debemos juzgar. Un sacerdote que habrá sido tan denostado, tan ridiculizado, al final, sólo permitió que le hicieran una foto.

Mi consejo al padre Turpin es que, con permiso de sus superiores, hable con algún abogado y ponga una demanda al club que ha utilizado su imagen. Evidentemente se ha hecho un uso de su imagen que va en su menoscabo. Busque algún abogado cristiano que no le cobre. Sin duda, el club querrá llegar a un acuerdo antes que ir a juicio. No tenga la menor duda de eso. Se trata del típico juicio en el que todos se van a poner de parte de la persona contra su honor se ha actuado.

Use el dinero que le den, y no será poco, en comprar una bonita custodia para la catedral. Sería muy bonito tener una custodia del desagravio. El resto del dinero dese a los pobres. La historia que comenzó mal se convertiría en una lección para todos los fieles acerca de la reverencia que tenemos que tener hacia las cosas sagradas.

Pero ésta no es una enseñanza acerca del respecto hacia las cosas sagradas, sino también de que no debemos juzgar. Cuántas barbaridades se habrán dicho de usted. Si de nadie debemos pensar mal, mucho menos de las personas consagradas. Que cada cual se aplique la moraleja de esta historia y pida perdón a Dios por haberle ofendido de pensamiento, y quizá de palabra.

Bienaventurados aquellos que nunca manchan ni su lengua ni su pensamiento contra el prójimo.
Post Data: Había escrito estas bonitas palabras sobre el capellán del club de futbol, cuando por casualidad ha caído en mis manos una foto en la que aparecía el citado sacerdote sosteniendo sonriente el infame cartel. Y he visto que ha sido él el que ha presentado el cartel para la campaña publicitaria. En fin, ya se me ha hecho tarde para escribir otro post. Lo he arreglado con la post data. Ay, qué pena.

Traducción

Sometimes I pass of innocent person

When yesterday I saw the photo of the father Turpin in the campaign of propaganda of a team of soccer, I did not like very much. The poster was deplorable for anyone who takes seriously that we do not owe prank with the sacred things. You will not take the God's name in vain.

But on the following day, the Franciscan declared that he only allowed to do a photo to him, and that the publicists put two sad phrases.

I believe that this case teaches all a big lesson: even in the cases in which the things seem clear to us, we must not judge. A priest who will have been so insulted, so ridiculed, in the end, only allowed to do a photo to him.

My advice to the father Turpin is that, with permission of his Superiors, he speaks with some lawyer and puts a demand to the club that has used his image. Obviously one has made a use of his image that goes in his impairment. There looks some Christian lawyer who does not charge from him. Undoubtedly, the club will want to come to an agreement before going to judgment. Do not have the minor doubt of that. It is a question of the typical judgment in which they all are going to put themselves on behalf of the person against his honor it has been operated.

Use the money that they give him, and it will not be small, in buying a nice care for the cathedral. It would be very nice to have a care of the apology. Rest of money dese to the poor. The history that began badly would turn into a lesson for all the faithful about the reverence that we have to have towards the sacred things.

But this is not an education about the regard towards the sacred things, but also of which we must not judge. How many atrocities will have been said about you. If about nobody we must think badly, much less of the consecrated persons. That everyone applies the moral of this history to himself and apologizes to God for having offended him of thought, and perhaps of word.

Happy those that never stain either his language or his thought against the neighbor.
Post Data: He had written these nice words on the chaplain of the club of soccer, when by chance there has fallen down in my hands a photo in which the said priest was appearing supporting smilingly the infamous cartel. And I have seen that has been he the one that has presented the cartel for the advertizing campaign. Anyway, already it has been done to me late to write another post. I it have arranged with the post byline. Moan, what sorrow.

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